Distancia desde Isla Valdecañas (Por autovía): 70 kilómetros Tiempo total para visitarlo: Media jornada

En el centro de la reserva de la biosfera se yergue el parque nacional de Monfragüe, Al,Monfrag que lo llamaran los árabes; el «monte fragoso», una de la joyas nacionales del bosque mediterráneo.

Visitaremos su castillo y conoceremos la populosa vida social de los buitres en Peñafalcón; también un puente cardenalicio, y una villa real fundada para vigilar estas sierras, las mismas que siguen cobijando a las grandes águilas.

Comenzamos nuestro recorrido en Torrejón el Rubio, en cuya oficina de turismo podremos ampliar nuestra información sobre el parque. Desde aquí nos adentramos en la zona protegida cruzando los riberos del arroyo de la Vid con las sierras de Monfragüe y las Corchuelas dominando el horizonte.

Nuestra primera parada la haremos en el aparcamiento habilitado para subir al castillo, al que accederemos a pie para disfrutar de las primeras y puede que las más espectaculares vistas del parque. Seguimos por la carretera de la umbría paralelos al río Tajo hasta el puente que lo cruza, donde se encuentra la fuente del Francés; aguas arriba veremos el puente del Cardenal, semisumergido tras las obras del embalse.

Después a Villarreal de San Carlos, centro neurálgico del parque; aquí podemos visitar los centros de Interpretación de la Naturaleza y del Agua, y ampliar información en el centro de recepción de visitantes. Continuamos nuestra ruta incorporándonos a la carretera de los saltos de Torrejón pasando por el charco del Infierno, un espectacular meandro que forma el río Tiétar, y la fuente de los Tres Caños, hasta llegar a la Tajadilla. Aquí podemos estacionar y usar el observatorio de aves, pues los cantiles al otro lado del río ofrecen buenas posibilidades de ver buitre leonado, alimoche, cigüeña negra… y con suerte águila perdicera.

Continuaremos cruzando la presa pasando por los miradores de la Malavuelta, la Báscula y la Higuerilla, hasta situarnos de nuevo paralelos al río y encontrarnos con un observatorio dedicado a la cigüeña negra, que suele anidar en la otra orilla a pocos metros de aquí.

Después llegaremos a la Portilla del Tiétar, otro de los lugares privilegiados para la observación de aves del parque, en el que es muy probable que tengamos oportunidad de ver a las majestuosas águilas imperiales ibéricas.

Desde la Portilla avanzaremos junto a un bello bosque de umbría, que pronto se transformará en dehesa de alcornoques, algunos fresnos, y encinas, hasta llegar al cruce de la carretera de Serrejón. Allí nos dirigiremos finalmente, observando en este caso la cara norte del parque formada por los relieves de las sierras de Serrejón y la Herguijuela.