Distancia desde Isla Valdecañas: 78 kilómetros Tiempo total para visitarlo: Media jornada.

Remontando el curso del río Jerte nos adentramos en el valle Cereza, uno de los parajes más característicos del norte extremeño y sin duda, con mayor personalidad.

Entre montañas iremos conociendo las tradiciones y paisajes de esta bella comarca, que sorprende por su vegetación, la abundancia de agua y su acervo agrícola, que la ha convertido en un referente internacional con su producto estrella, la cereza picota.

Comenzaremos en esta ocasión por Plasencia, ciudad monumental conocida como la capital del Jerte, cuya importancia histórica pone de manifiesto su notable patrimonio. En la oficina de turismo de Santa Clara, junto a la catedral, nos proponen diferentes alternativas para conocer la ciudad: la ruta de las Murallas, la de los Escudos, los Conventos…

La Isla es otra de la peculiaridades placentinas una zona verde rodeada por las aguas del Jerte que puede inaugurar nuestra ruta por este maravilloso río.

Nos adentramos en el valle por la N-110 hasta apartarnos hacia la localidad de Casas del Castañar, donde veremos las primeras muestras de la típica arquitectura popular jerteña. Seguiremos ascendiendo, pasando por Cabrero, hasta llegar a Piornal, la localidad extremeña situada a mayor altitud (1.175 m.) conocida por sus extensos cultivos de cerezos y, claro está, por Jarramplas.

Descenderemos ahora hasta Valdastillas, parando unos 2 km. antes para visitar la espectacular cascada del Caozo en la garganta Bonal, a la que accederemos por una pista asfaltada a nuestra derecha. Ya en el pueblo podremos contemplar buenos ejemplos de arquitectura entramada, que seguiremos apreciando valle arriba en la siguiente parada: Navaconcejo, donde pasearemos por la calle Real, antigua arteria local rematada con un bello crucero.

Nuestra ruta continúa en Cabezuela del Valle, localidad declarada Conjunto Histórico, cuyas calles angostas muestran una arquitectura popular de entramado de madera de castaño, roble y adobe. Precisamente en una casa representativa de este estilo constructivo se ubica el museo de la Cereza, visita obligada si queremos comprender la relevancia de este cultivo a lo largo y ancho del valle.

El pueblo de Jerte es nuestro próximo destino, si bien antes es recomendable disfrutar de la reserva natural de la Garganta de los Infiernos, en cuyo centro de interpretación nos darán puntual información sobre la forma de visitarla. En cuanto a la localidad, presenta el tipismo de la arquitectura popular entramada, sobre todo en el barrio de los Bueyes, la calle Coronel Golfín y la plaza de la Independencia y sus alrededores.

Finalmente, llegamos a Tornavacas, última parada de nuestra ruta. La localidad tiene una fuerte tradición ganadera vinculada a la trashumancia, pues desde las colindantes tierras castellanas de Ávila, su puerto es paso obligado.

Merece la pena, por cierto, seguir ascendiendo hasta sus 1.274 m., pues ofrece una vista inmejorable de la totalidad del valle enmarcado entre las sierras de Tormantos y Béjar.